Ana

Mi nombre es Ana Carcasona, nací un inesperado 2 de noviembre de 2000 y fui prematura de 29 semanas. Al nacer pesé 1 kilo y pase las primeras 6 semanas de mi vida en la incubadora del Gregorio Marañón, centro al que estaré permanentemente agradecida.

Esta prematuridad estuvo causada porque mi madre tenía anticuerpos. Al médico se le pasó ponerle la vacuna para evitarlos, pero todos somos seres humanos y cometemos errores.

Mis padres desde el segundo mes de embarazo, sabían que no iba a ser un embarazo fácil y que nacería antes de tiempo.

Al no ser un embarazo corriente, mi madre iba cada poco tiempo a hacerse revisiones. Hasta que llegó el 2 de noviembre. En la ecografía, se veía que el líquido amniótico me estaba afectando seriamente, por ello, el médico les dijo que a las 20:00 nos esperaba en quirófano.

Obviamente no tengo recuerdos de esas semanas, pero sí el testimonio de mis padres que, a pesar de la inmensa preocupación con la que vivieron esas semanas, siempre me han contado la enorme profesionalidad, vocación de servicio y cariño que recibieron de los profesionales de la unidad neonatal del Gregorio Marañón.

Yo nací en la clínica del Rosario, donde no tenían los medios para poder sacar mi vida adelante, y solo la dedicación del Gregorio Marañón me permite estar escribiendo estas líneas. Afortunadamente, a pesar de la dificultad, la única secuela que hoy mantengo es una LEVE hemiparesia en el lado izquierdo de mi cuerpo.

Sin perjuicio de ello y para llegar a esta situación he tenido que sortear muchos retos. En mis primeros años, me pasaba el día en La Paz para curarme de múltiples resfriados derivados de la debilidad de mi sistema pulmonar, u otros inconvenientes que seguro conocen por tratar personas que han nacido de manera prematura. Tengo completamente asumida mi hemiparesia y soy consciente de las limitaciones que acarrea, pero trabajo todo los días para superarlas. La hemiparesia hace que en algunos aspectos me tenga que esforzar más que cualquier persona de mi edad. Pero ello me ha hecho ser más fuerte y agradecida.

Y aquí es donde engancho con los emails que nos hemos intercambiado. Creo que dar testimonio de mi experiencia, de las dificultades a las que me he tenido que enfrentar y como las he superado hasta llegar aquí puede ser interesante compartir con esos padres angustiados que ven a sus hijos prematuros luchar por vivir. Estoy a la entera disposición de la asociación para colaborar de la manera que entiendan más adecuada, con independencia de que mi idea inicial fuese, o sea, el dar testimonio ante los padres de niños prematuros.