¿Qué es Atención Temprana? ¿Por qué puede ser necesaria para mi hijo? ¿Para qué sirve?

La Atención Temprana es el marco que mejor puede dar respuesta a la necesidad de seguir de cerca el desarrollo de nuestros niños en su primera infancia, ya que constituye el conjunto de intervenciones, dirigidas a la población infantil de 0-6 años, a la familia y al entorno, que tienen por objetivo dar respuesta lo más pronto posible a las necesidades transitorias o permanentes que presentan los niños con trastornos en su desarrollo o que tienen el riesgo de padecerlos. Estas intervenciones, que deben considerar la globalidad del niño, han de ser planificadas por un equipo de profesionales de orientación interdisciplinar o transdisciplinar (Libro blanco de la Atención Temprana).

Los niños prematuros y la Atención Temprana (A.T.)

Para todos los niños prematuros es recomendable, por razón de sus circunstancias al nacer, con o sin complicaciones añadidas, pero principalmente los nacidos con una edad gestacional inferior a 28 semanas o con un peso inferior a 1.500 gramos:

  1. Valorar su estado y necesidades especiales de atención, en todos los ámbitos (teniendo en cuenta los aspectos intrapersonales, biológicos, psicosociales y educativos, y los interpersonales, relacionados con su propio entorno) y no sólo el déficit o discapacidad que pueda presentar.
  2. Establecer un procedimiento de seguimiento de su progreso.
  3. En caso de considerarlo adecuado, disponer de un plan de tratamiento individualizado en función de sus necesidades específicas y de las de la familia (Atención Temprana).

 

Los niños nacidos prematuros niños presentan un riesgo biológico de morbilidad, con probabilidad de sufrir trastornos de crecimiento, neurológicos, sensoriales y/o psicológicos, por lo que, inmediatamente después del alta hospitalaria, y previa solicitud por parte de los profesionales de Neonatología, deben ser derivados al organismo responsable de Atención Temprana de la Comunidad Autónoma donde resida la familia, con el fin de que los profesionales correspondientes (especialistas en desarrollo, trabajadores sociales, fisioterapeutas, terapeutas ocupacionales, logopedas, psicomotricistas, pedagogos, psicólogos) valoren la situación y planifiquen y ejecuten el plan de actuación, si fuera necesario, y/o de seguimiento del desarrollo.

Este sistema de atención socio-sanitaria-educativa especializada que se denomina Atención Temprana tiene como finalidad evitar las secuelas derivadas de las circunstancias de vuestro hijo al nacer o, si estas finalmente se producen, de paliar sus efectos. Los objetivos específicos de la Atención Temprana son: reducir los efectos de una deficiencia o déficit sobre el conjunto global del desarrollo del niño; optimizar en la medida de lo posible, el curso de desarrollo del niño ;introducir los mecanismos necesarios de compensación, de eliminación de barreras y adaptación a necesidades específicas; evitar o reducir la aparición de efectos o déficits secundarios o asociados producidos por un trastorno o situación de alto riesgo; atender y cubrir las necesidades y demandas de la familia y el entorno en el que vive el niño; y considerar al niño como sujeto activo de la intervención.

No todos los niños prematuros necesitan tratamiento de A.T., pero todos los niños prematuros, por tratarse de niños de riesgo biológico, precisan una valoración que determine si lo necesitan y un plan de seguimiento que permita evaluar su evolución y detectar precozmente nuevas necesidades de atención por desviaciones en su desarrollo.

Los factores de riesgo, que no se refieren a deficiencias diagnosticadas, son diversas circunstancias (psicológicas, sociales, biológicas…) que pueden interferir en el desarrollo de vuestro hijo, no permitiéndole seguir su curso normal. Estos factores pueden influir en el niño en la etapa pre, peri o post natal. Una de las vías de evitar que un niño con riesgo desarrolle alteraciones permanentes es la Atención Temprana preventiva, que evita que el factor de riesgo se convierta en una deficiencia instalada.

Si los profesionales sanitarios que han atendido a vuestro hijo en Neonatología no lo derivan por propia iniciativa al organismo responsable de A.T. para valoración:

  • en algunas Comunidades Autónomas podéis solicitar la valoración vosotros directamente contactando con el organismo o centro competente,
  • si eso no es posible, pedidle al profesional que tenga esa potestad (Neonatólogo, Pediatra de Atención Primaria,…) que lo haga.

La Atención Temprana debe comenzar cuanto antes para aprovechar adecuadamente el periodo de mayor plasticidad cerebral de vuestro hijo. La plasticidad cerebral se mantiene alta durante los primeros años, pero decrece con la edad, luego lo que no se hace en cuanto se produce la detección del riesgo quedará sin hacer.Por este motivo hay hospitales que ofrecen Atención Temprana desde el momento en que el niño nace e ingresa en Neonatología y hasta el alta hospitalaria o hasta que el niño, si lo necesita, consigue plaza para Atención Temprana en un centro habilitado para ello.

Poned todo de vuestra parte para que el acceso de vuestro hijo al organismo responsable de Atención Temprana sea lo más rápido posible, porque puede que asuntos de tipo administrativo o de falta de coordinación entre las organizaciones implicadas en Atención Temprana provoquen retrasos en el acceso de vuestro hijo a la atención que necesita.

Las secuelas de haber nacido antes de tiempo o con bajo peso pueden aparecer desde el momento del nacimiento hasta el final del periodo de desarrollo y maduración del niño. Por eso es tan importante, aunque vuestro hijo en un principio no necesite servicios de tratamiento de Atención Temprana, que realice las revisiones de seguimiento recomendadas por los profesionales. Respetar el procedimiento de seguimiento establecido hace posible la detección precoz de problemas no encontrados anteriormente y permite reaccionar a tiempo e incluir al niño, si lo precisa, en un programa de Atención Temprana en el momento adecuado.

Los padres somos las personas más importantes y determinantes en la vida de nuestros hijos, y consecuentemente en su cuidado:

  • Somos el soporte en el que se apoya todo su proceso de desarrollo.
  • Muchas veces somos los primeros en percibir que algo no va bien.
  • Somos los que podemos aportar más y mejor información sobre el estado y progreso de nuestro hijo.
  • Porque ellos no pueden hacerlo, somos los que luchamos porque se cumplan sus derechos. La Atención Temprana es un derecho.

Si no sabéis algo, PREGUNTAD; si necesitáis algo, PEDID; y siempre, PERSEVERAD. La implicación familiar resulta crucial, como elemento indispensable para favorecer la interacción afectiva y emocional así como para lograr la máxima eficacia de los tratamientos.