Historia de Pedro Javier

Mi hijo se llama Pedro Javier y ahora tiene 16 meses reales (13 meses edad corregida),
ya está comenzando a andar y hablar. Nació en la semana 26 +5 y pesó 1085 Grs. (lo
comparaba con la bolsa de tomates del súper). Motivo rotura bolsa e infección por
Ecoli. Nunca sabremos si fue primero la rotura o la infección. Ya que a los tres días de
ingreso por la bolsa rota, se produjo el parto debido a la infección. 18 de Octubre a la 1
a.m. comenzaron las primeras contracciones y a las 6:20 am PJ ya estaba en neonatos.
El bebé además venía de nalgas y debido a su prematuridad, me avisaron que iban a
tener que hacer una cesárea de urgencia. En ese momento debido a la pandemia, la
infección y que no encontraba el móvil (o parte de miedo), me tocó firmar el
consentimiento sin leer ni una triste línea.


Actualmente tengo una serie de traumas y nadie me los va a quitar. Esas espinas
clavadas que a toda mamá de prematuros, las tendrá por vida. Yo no vi nacer a mi hijo.
Conocí a mi hijo por una foto de Whatsap y luego ya cuando pude ir a verlo. Tenía la
misma sensación de ir adoptar un bebé a China. Con una diferencia, este dicen que es el
que estaba en tu tripa, la cual ahora está igual de gorda pero con grapas y en esos
momentos tu movilidad es nula. Básicamente te sientes una basurita con patas y encima
tu “precioso” hijo es una ratita violeta con más cables que una central eléctrica. Ahí mi
neurona de la responsabilidad supo hacerse cargo de la situación pero mi corazón estaba
roto. Esa sensación de no estar al 100% o de posible rechazo no me la perdonaré nunca.
Mi hijo demostró ser todo un Rambito. No lo he comentado pero me enteré que estaba
embarazada en la semana 8 debido a un fuerte sangrado. El sangrado resultó ser un
hematoma de 7 cms. el cual mi hijo consiguió echarle y ganar la batalla. Cuando todo
parecía ir normal e incluso me pude incorporar a trabajar, a los tres días mi marido tiene
un accidente de moto con lesiones en las piernas, día 6 de octubre y a los nueve días mis
pérdidas resultaron no ser flujo vaginal sino la fisura de la bolsa, como expliqué antes.
Conclusión: éramos los “Chunguitos”. Ahora nos reímos pero éramos un poema. Mi
marido con las muletas con las piernas hechas un ñapo, yo con la raja de la cesárea
caminando como las abuelitas y mi hijo todo cableado en neonatos… Mis traumas
fueron no aceptar al principio a mi hijo al 100%, no verle nacer u oírlo al menos y
conocerlo por Whatsapp.


Yo además soy una persona “muy feliciana”. Con calma!! Una mamá primeriza que ni
se había molestado todavía en mirarse como era la lactancia, el parto y sólo vi una vez
una imagen por la tele de un bebé prematuro. Lo único que sabía es que a partir de la
semana 24 tenían la supuesta obligación de tenerlos con vida. Hasta las 4 am del mismo
18 de Octubre tenía la esperanza de que me volvería a casa y lo único a estar quietecita
tres meses más y sin problema. Pero no, sorpresa, se trastocan todos mis planes de
maternidad. Zass, jarrón de agua fría y a tomar decisiones de golpe. También pienso que
tomé la decisión correcta pero a lo mejor lo hubiera podido ver nacer… Quién sabe! la
mente que siempre es malpensada…


No obstante, esa ratita morada, claveada, poco a poco ha ido superando pruebas. No
sólo el hematoma del embarazo, sobrevivir al parto, conseguir respirar, neutropenia,
nacer de nalgas, la retinopatía del prematuro, luego bacterias para regalar: serratia, ecoli,
klapsiella, la bilirrubina disparada y otros tantos… ahora si se ha ganado el pulso a
llamarse Rambito. Sí, ha conseguido sobrevivir y con nota. Cada día nos sorprende más
y nos demuestra que no hay límites. Cuesta pensar que no hace tanto iba alimentado con
una sonda y ahora es capaz de comer con tenedor. Cuando te mira con cara de
complicidad y tú sabes perfectamente lo que quiere. Cuando ves que esa “ratita morada
procedente de China”, se va pareciendo más a ti y a tu pareja. Pues oye, que a lo mejor
ya no es de China sino oye que realmente si es tu hijo… esos momentos se te pone una
sonrisa de oreja a oreja y piensas “mujer de poca fe”… PJ me ha rebozado en más de
una vez que aquí no hay que rendirse y que vale la pena luchar.
Mi testimonio quiere ayudar o apoyar a esos papás/mamás que no se dejen llevar por los
aparatitos y que esas ratitas moradas, les sorprenderán. Tienen muchas ganas de vivir y
descubrir el mundo. Así que aprovechen esos minutos de “paz” de piel con piel para
cantarles, hablarles y pensar dónde estarán en un año con los peques… Nos hemos
vuelto a reencontrar con los bebés que estuvimos en el mismo box y cada uno con sus
operaciones. Decir a todos los papas/mamás que están estupendamente todos, sí el
desarrollo se nota con la edad real pero TRANQUILIDAD que alcanzarán a los compis
y de hecho los nuestros los veo más espabilados para otras cosas. Además ahora son
todos muy sociables.
(Si queréis contactar conmigo, en APREM os pueden dar mis datos)
Carmen de Aysa Serrano

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